La promesa de aprender el arte de amar es la promesa (falsa o engañosa, pero inspiradora del profundo deseo de que resulte verdadera) de lograr “experiencia en el amor” como si se tratara de cualquier otra mercancía. Seduce y atrae con su ostentación de esas características porque supone deseo sin espera, esfuerzo sin sudor y resultados sin esfuerzo.“

Zygmunt Bauman

Las estructuras que actualmente nos rigen han creado una brecha salarial que obliga a los padres de familia a pasar más tiempo trabajando para poder cubrir sus necesidades, esto lo compensan brindando regalos y dinero a los niños, en este momento es cuando un niño empieza a vincular el amor con el dinero.

Esto genera un impacto muy potente en los niños, como una droga porque nunca dejarán de vincular amor con dinero o consumo. Esto es un ciclo porque ese “amor” es efímero, y cuando se acabe la sensación necesitará más “amor”. Las estructuras además han convertido nuestras relaciones en volátiles como los mercados, porque buscamos costo y beneficio en términos de consumo, consumimos “relaciones” y en efecto ya no tenemos relaciones sino conexiones.

Bauman en su libro de amor líquido menciona que hoy vivimos en incertidumbre porque realmente no sabemos que va a pasar, por lo tanto ahora seguridad es monotonía o estancamiento, donde sino tenemos ese sentimiento de sorpresa, solemos buscarlo en otra persona para saciar un vacío interno, este sentimiento de emoción y sorpresa nos hace adictos al “enamoramiento”. 

Es vital saciar esos vacíos que esperamos que nuestras parejas los llenen, debemos de comenzar con primero darnos amor a nosotros antes de dar, y si nos sobra mucho amor compartirlo con el resto de las personas sin esperar que nos amen porque ya nadie ama sin esperar algo a cambio.

También te puede gustar: