Cada vez que me veo un simio, chimpancé, gorila, entre otros, se me viene inmediatamente la escena de inicio de 2001: Una Odisea en el Espacio, momento un simio descubre el uso de un hueso como herramienta y esto transforma simplemente la forma como se alimenta, defenderse o atacar a otros, todo esto me hace cuestionar el proceso evolutivo.

Morris Goodman de la Universidad de Wayne comparó las proteínas sanguíneas de 3 especies animales para observar su actuación en una reacción cruzada, el estudio reveló que la sangre del chimpancé reaccionaba mucho más que la de los gorilas, afirmando que nuestro pariente más cercano es el chimpancé.

Muchos escépticos se negaron aceptar tal relación, Charles Sibley y Jon Alquist, analizaron que cuánto dos especies tienen más semejanza, son mucho más parecidas las secuencias de genes y con mayor facilidad se pueden combinar entre sí. De esta manera confirmaron nuevamente la similitud de los chimpancés con nosotros.

Maryellen Ruvolo de la Universidad de Harvard realizó un estudio más reciente acerca de las mitocondrias, dichas estructuras se encargan de la producción de energía, estudiaron 700 mitocondrias, realizaron la misma comparativa donde 9,6% los chimpancés son diferentes de los humanos y 13,1% la diferencia entre humanos y gorilas.

Si toda la información genética (ADN) del chimpancé y el humano es 1,6% diferente, una analogía que es demasiado fácil de asimilar que mil tomos corresponde al humano y la diferencia son tan solo 16 tomos.

Ese 1,6% nos hace abismalmente diferentes en todos los procesos inclusive algunas personas dicen que tenemos alma, si tan solo llegará o encontremos una especie con 1,6 % de diferencia con mayor habilidades e inteligencia.

¿Cómo sería dicha especie? y ¿Seríamos capaces de compartir este planeta con otra especie igual o más inteligente que nosotros?